miércoles, 14 de marzo de 2012

MEMORIAS DE UNA JIRAFA

Soy Brunilda, una sociable y muy presumida jirafa.
Hoy es el día de carnaval, y me presento a un casting para ser actriz, cogí mi sombra de ojos azul marino, mi rimel, mi pintalabios rojo, etc, es decir me maquillé, después, cogí mi bolso favorito, y una pamela naranja con una gran margarita a un lado, que me había comprado ayer por la tarde.
Todos mis amigos decían que yo lo valía, que era muy lista y hermosa; así que tenía que ganar aquel casting.
Aquella tarde tenía pinta de llover, pero no le dí importancia, así que no cogí el paraguas, solo cogí la tarjeta del autobús.
Había un gran desfile, las calles estaban infestadas de gente y de colorido.
De repente a medio camino de la parada del autobús, comenzó a llover, entonces vi el bus y comencé a correr; se me corrió todo el maquillaje y se me estropeó el sombrero, al fina me eché a llorar, ¡Y todavía peor!. Al bajar del autobús, se me rompió el tacón del zapato, y el bolso se me quedó dentro. Acabé que parecía que tenía la cara de un payaso, el sombrero, parecía una piscina, y andando parecía un zombie.
Sin duda este no era el mejor día de mi vida, todo lo contrario, encima quedaba una hora para la prueba.
Decidí que no quería presentarme así, entonces decidí volver a casa a todo correr; me cambié de zapatos, me puse un pañuelo al rededor del cuello, me volvía a maquillar y cogí otro bolso y mi paraguas. Volví al teatro, allí me esperaba el director, ¿Y a que no adivináis lo que pasó al final?... ¡Que me dió el papel! Y después en el autobús, encontré mi bolso.
Al final, no resultó ser un mal día.
Elena Hernández

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