Hay veces, en las que la bruma cubre tanto la costa de Liencres que es imposible distinguirlo del cielo, y creo comprender un poco más lo que significa el fin del mundo. Parece como si a un artista se le hubiese acabado la tinta a mitad del cuadro y no se hubiese molestado en acabarlo, dejando esa parte del lienzo vacía, sin vida,blanca,como esa bruma que te impide ver y parece extenderse hacia el infinito.
Luego, cuando consigues ver el mar no es el que recuerdas. Olas embravecidas que impactan sin piedad sobre los acantilados, a rebosar de espuma blanca y ligera, que contrasta con aquellas aguas tan oscuras y enfadadas por un motivo que ni ellas recuerdan. Arriba, en el cielo, apenas se distinguen a las gaviotas, que huyen a la parte pintada del lienzo, y tu estas ahí, con el sabor de la sal en los labios y contemplando el fin del mundo.
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