lunes, 21 de noviembre de 2011

Historia de miedo

Era una noche fría de invierno. Se oía la lluvia caer tras los cristales. Los huéspedes de un hotel descansaban en sus habitaciones. A media noche, aproximadamente, entró un extraño en el hotel. El recepcionista le preguntó, con la voz temblorosa, porque el cliente no era muy agradable, qué si deseaba algo. Este, con un ágil movimiento de manos, le rompió el cuello, silenciosamente. Subió las escaleras sin hacer ruido. Un huésped salió de su habitación a dar una vuelta porque no se podía dormir. El asesino sacó una pistola y de un certero tiro en la cabeza lo aniquiló. Siguió subiendo escaleras . El hombre tenía un objetivo y lo iba a cumplir como fuera. Su meta era asesinar a un hombre del último piso. El hombre sabía que iban a por él, porque se había tenido que ir de otros sitios ya que un asesino lo buscaba. El hombre sabía que lo habían encontrado y que iban a por él.

El asesino lo quería matar porque había arruinado su vida y solo le quedaba la venganza. Subió hasta el último piso y se dispuso a entrar en la habitación de la víctima. Sacó una ganzúa, la introdujo en el ojo de la puerta y probó. Al oír el ruido, a la víctima se le aceleró el corazón y dio un sobresalto, sabiendo que había llegado su hora.

Pasado medio minuto, la puerta se abrió. El hombre, aterrado, pidió ayuda, pero el asesino, ágilmente, sacó una cerbatana y le clavó un dardo con veneno en el cuello. Los inquilinos fueron a la escena, pero solo encontraron el cuerpo muerto del hombre. No servía de nada intentar reanimarle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario