miércoles, 23 de noviembre de 2011

Carlos. Historia de miedo

Un día una familia se fue a comprar a un centro comercial. En realidad no fueron todos los de la familia porque se quedó solo el niño pequeño que tenía 7 años. Tenían pensado regresar a las 20:00 pero cuando volvían se estrellaron contra un tren y murieron. El niño vio que eran las 21:00 y no venían se asustó. Escuchó un chirrido agudo, prolongado y estridente. Era la puerta. ¿Pero, serían sus padres? Por si acaso cogió una botella de cristal. Se acercó a la puerta y no vio a nadie. De repente oyó crujir unas ropas. Se dio la vuelta y vio a alguien al lado suyo. Le rompió la botella en la cabeza. Del golpe la persona gritó con un lamento largo y crispador. Al momento notó unas vibraciones miró por la ventana y vio cómo se acercaba la policía. Llegaron despavoridos para avisarle de que su familia había muerto. Llamaron a la puerta y los abrió. Le explicaron lo que había pasado y se dieron cuenta de que había un cuerpo en el suelo. El niño les dijo la verdad sobre el botellazo. La reconocieron y era su tío. Que, como la policía, venía a decirle lo de sus padres. Él les contó que era imperceptible y que vio sombras impenetrables. Al día siguiente cuando despuntó la aurora, su tío tenía insomnio. El niño tenía estrecimientos involuntarios. Lo hablaron entre ellos y se pidieron perdón. Al final al niño se lo quedó su tío y no fueron felices ni comieron perdices.

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